Día 3

Posted by Anthoniel Narborn | Posted on 1:55

Ya estamos aquí con una nueva entrega de esta cicatrización día a día.

En respuesta a vuestras preguntas: sí, ahora tengo tiempo; entre mi invalidez y la lejanía relativa de los próximos exámenes tengo algo de tiempo. Aún así, veréis a que hora sale esta entrada.

Decíamos ayer que teníamos dos preguntas: ¿cómo se repara nuestro cuerpo? Y, más importante aún, al menos para mí, ¿cómo sabe el cuerpo que tiene que repararse?

De forma esquemática, podríamos decir que el daño que ha sufrido mi herida ha sido: daño al tejido que había en esa herida y daño a los vasos (capilares, principalmente) que llevaban sangre al tejido de esa herida. Y el tipo de daño ha sido por cortes y quemaduras en un primer momento, para más adelante pasar a ser de desgarros y aplastamiento de un tejido ya de por sí dañado.

Para que os hagáis una idea, en esa zona, las células están organizadas como torres de palés de madera dispuestos los unos al lado de los otros. Si consigues visualizar esta estructura de montones de palés dispuestos ordenadamente, con sus espacios vacíos allá donde no hay madera, puedes imaginar cómo es un tejido conjuntivo. Falta la capa córnea, que podría ser una lona impermeable de plástico que recubre todo para que no se moje.

Pues en esta herida, el cirujano quemó y cortó según su experiencia. En nuestro símil, se quemaron ciertos palés enteros, otros fueron cortados y separados del resto, y en los extremos de la herida, algunos palés se quedaron a medio cortar o a medio quemar.

Entre medias de estos palés pasan tuberías, los capilares. Los que entraban en la zona a extirpar, fueron arrancados de cuajo y no sabemos más de ellos. Los que se quedaron en los límites sangraron (ya visteis las imágenes con la sangre coagulada del primer post).

Imagina unas cuantas tuberías por los huecos que ves y una lona que recubra el conjunto y ya tienes mi modelo de tejido celular. Ya me excusarán los creadores de la teoría celular. (Imagen tomada de aquí)

Podría explicar cómo se coagula la sangre, pero es un poco complejo y es evidente para todos que la sangre se coagula, así que prefiero centrarme en otras cosas.

La cuestión es que la operación terminó, limpiaron mediante agua la herida y se llevaron los restos de palés (células) y tuberías (vasos sanguíneos) cortados completamente. Los que fueron cortados parcialmente mantuvieron su posición estoicamente.

Luego, yo me fui a casa, queriendo o sin querer, fascinado o no por la sensación de la anestesia, y apoyé el pie. Una, dos y tres veces. Algunas veces fui consciente de ello, otras no. La cuestión es que esto destruyó más células. Es como si a nuestra montaña de palés ya debilitada empezaran a cargarle cajas de fruta (por ejemplo) encima. Ocurriría lo que todos os imagináis. Pese a ser la función de los palés soportar cajas de frutas, las zonas ya dañadas se dañarían más, y las zonas a medio dañar, aquellas que aguantaron estoicamente el primer daño, podrían venirse a bajo, y con ellas más cañerías.

El andar, y consecuentemente apoyar hizo más daño en la herida, pese a ser la función del pie andar y aguantar el peso del cuerpo. El tejido ya dañado fue desgarrado y aplastado en este caminico de vuelta a casa.

Así, más o menos, es como se instauró el daño en mi herida. De esta manera llegamos a la cuestión de hoy. Es evidente que somos conscientes de la herida, la vista, el dolor, el olor -a pollo frito- e incluso el calor que sentimos en la zona, nos indican que ahí está; pero, por lo que sabemos, nuestro cerebro no da orden a nada ni a nadie para que vaya allí a echar un vistazo, para vigilar no entren infecciones.

Por lo que sabemos, toda esta vigilancia y reconstrucción viene solicitada por las propias células que han quedado en el lugar. ¿Recordáis que antes hemos diferenciado el daño producido en el tejido del daño producido en los capilares? Pues vamos a hacer ahora lo mismo.

En el tejido, las células rotas pero que se han quedado en el sitio sueltan su contenido al hueco que hay entre las células. Como a veces los científicos son muy descriptivos pero obscuros, a este hueco entre células lo llamaron espacio intercelular. Le podían haber puesto un apellido, en plan espacio intercelular de Van Rompuy, pero los que nos dedicamos a esto les agradecemos que se contuvieran. En fin, en ese espacio son vertidas cosicas que no deberían ser vertidas: partes de células, ADN, compuestos químicos que solo están en el interior de la célula, o que están fuera en muy poca concentración y, de repente, hay a montones.

Todas estas sustancias actúan como activadores de la inflamación. Dicho así parece algo raro, ¿no? Pero lo que hacen es indicar a las células cercanas que algo está pasando, ya que estas sustancias no están donde deberían. La comunicación intercelular se da, de forma básica, en el instituto, pero, a modo de sucinto resumen, lo que ocurre es que las células tienen receptores para estas sustancias, y al detectarlas, los receptores activan mecanismos programados en el ADN para actuar en consecuencia.

Como este coctel de sustancias le está diciendo a la célula que hay una pérdida de la integridad corporal cerca suya, el ADN activará los programas consecuentes para esa información.

Las células así pues, crean nuevas sustancias que irán por la sangre al resto del organismo, y ahí consiguen avisar al resto del cuerpo de que algo está pasando. Esas sustancias son de diversos tipos, pero se encargan de llamar a células para que vengan a partirse la cara o lo que haga falta.

Este vídeo es un ejemplo de ello:


La micropipeta contiene sustancias que atraen al neutrófilo. El neutrófilo es una célula de nuestro organismo que se encuentra a la espera para ir a donde se la llame para darlo todo por la patria (literalmente, porque estos no vuelven de allá donde los manden).

Pues, al igual que los neutrófilos, también vienen otras células, llamadas por sustancias químicas producidas por esas células dañadas y cercanas al daño. No hay posibilidad de resistirse, es un imperativo biológico el ir, tanto como la migración de las aves, los rituales de apareamiento de según qué bichos y tu necesidad de comer. Esas otras células son de tipo defensivo o de tipo constructivo. Cada una viene por su camino. Las defensivas, vienen principalmente por los vasos y las constructivas, de la reserva de células constructivas que hay por los tejidos circundantes.

Los capilares también se ven dañados, ya lo hemos dicho. Pero, viendo cómo se me queda esto de largo, y aún no he puesto imágenes, lo dejo para mañana.

Las imágenes...

Aquí está el aspecto general de la herida al tercer día. Las bandas fibrosas de las que hablábamos ayer se ven más claramente. Los bordes siguen edematosos. Se ven muy bien las huellas dactilares alrededor de la herida. Los límites de la herida se ven amarillentos. Creo que se debe al color de la pomada antibiótica y al color de la povidona yodada.


Más de cerca observamos una zona negra en la parte inferior, deben de ser zonas necróticas. No les llega sangre suficiente y mueren. Otra en la parte superior. La inflamación del fondo es bien clara, de un rojo uniforme, con excepción de las zonas cubiertas de fibras blancas. Los bordes se me antojan algo retraídos con respecto a ayer. Creo que debe ser por la falta de riego adecuado de esas zonas, más que por retracción de
la herida en sí misma.

El resto de fotos no son muy buenas. De hecho, la del pie de perfil, que podría aportar algo sobre la profundidad de la herida no es muy buena y no lo permite, así que no la pongo.

Lo dicho: mañana hablaremos de las consecuencias del daño en los capilares y cómo contribuyen al comienzo de la reparación.

Para terminar, como siempre un par de cosas que me han llamado la atención y una canción.

Por cierto, cosa curiosa la Francia. Por algo es de mis países favoritos. Y también uno de los que más contradicciones me produce.




Buenas noches!

NOTA: Cuando digo por ahí arriba "por lo que sabemos", no es gratuito. Parece ser que hay "evidencias" de que las defensas comunican con neuronas y/o viceversa (ya que no tengo claro el sentido de la comunicación ni si alguien lo tiene claro). Lo entrecomillo y lo pongo en cursiva lo de las "evidencias" porque algo me han comentado, pero solo en ciertas asignaturas, y en la práctica médica no se tiene en cuenta. Aunque esto no quiere decir, para nada, que no sea verdad, solo que no está asumido por la comunidad científica.

Las consecuencias de lo que digo pueden ser aterradoras... Bueno, no. Aterradoras no, pero interesantes sí. ¿Se os ocurre alguna?

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